jueves, 22 de septiembre de 2011

UN DIALOGO POSIBLE PARA HACER COSAS


Sabes le dijo al Negro que mientras tomaba cerveza lo miraba, este es un negocio piola Negro podemos hacer mucha guita, es mas podriamos afanar sin ir en cana.
--Guita, afanar, cana, ¿Cuál es el negocio Loco?
--Me vinieron a tocar a ver si podiamos hacer política.
--Hacer politica ¿Eso que es?
--Laburar en el barrio para el intendente.
--¿Laburar? ¡Dejate de joder! ¿Voy a juntar basura? ¿Limpiar las calles?
--No Negro no seas boludo, laburar en política es conseguir gente para ir a los actos que el intendente diga, apretar a la gente que se le oponga y también ir a manifestaciones en la ciudad, en el centro, en Plaza Mayo ¿Entendes? Eso es trabajar en política, no trabajar con la pala boludo.
--¡Eso suena mejor Loco! ¿Y que tendríamos que hacer nosotros dos?
--Explotar lo que le damos a la gente.
--A la gente no le damos nada loco, ¿Qué le vamos a dar?
--Si negro, le damos, ¿Sabes lo que le damos?
--¿Qué?
--Miedo le damos, eso es lo que le damos Negro y con el miedo que nos tienen van a hacer todo lo que nosotros queramos.
--¿Y que es lo que queremos que hagan? ¿Si no sabemos nada Loco?
--Pero Negro el que va a decir que hay que hacer  es el intendente, no nosotros pelotudo.
--AHH   ¿Entonces nosotros vamos a hacer que la gente haga, lo que el intendente quiera?
--Eso es Negro, tienen que ir a un acto ¡Llévenlos al acto! Un corte de calles ¡Hagan el corte de calle! ¿Entendes ahora Negro? ¡Sos duro Eh!
--Si ahora entiendo, lo que no veo es la guita Loco ¿Dónde esta la guita Loco?
--Bueno el intendente dijo que vamos a crear una cooperativa.
--¿Una que?
--C o o p e r a t i v a.
--Yo no quiero cooperar con nadie loco, yo quiero guita como dijiste vos.
--De ahí viene la guita boludo.
--De que me hablas boludo, no entiendo de donde viene la guita.
--¡Otra ves! ¡De la cooperativa!
--De la cooperativa ¿Cómo? ¿El que coopere con nosotros nos va a regalar plata?
--Sos un nabo pero acertaste Negro fíjate que te explico, el intendente va a recibir plata para emprendimientos.
--Emprendi…¿Qué? Loco.
--Para hacer cosas boludo, nosotros formamos esa cooperativa para hacer cosas y entonces nos dan la guita y con esa guita después nosotros vemos que cosas hacemos.
--Te dije Loco que con la pala no.
--Negro ¡Deja la pala! ¡Olvídate de la pala! Vamos a hacer cosas más….como te diría….cosas que no se vean.
--No entiendo un carajo Loco ¿Cómo cosas que no se vean?
--Si negro no te das cuenta que agarramos la guita y no vamos a hacer ¡Nada! Nada de nada vamos a hacer, ¡Ese es el negocio Negro! Para nosotros y para el intendente.
--Empiezo a entender.
--Menos mal, estas dejando de ser boludo Negro, con esa plata vivimos bien nosotros y mal unos cuantos, a los que vamos a usar para que ellos si, agarren la pala y vayan a los actos y a donde se le ocurra mandarlos al intendente.
--Empiezo a entender Loco y como estoy entendiendo, no quiero repartir mucho la guita que nos den, a decir verdad, ¡La quiero repartir lo menos posible Loco!
--Ahora estoy seguro que entendiste pelotudo, pero algo tenemos que repartir.
--¿Porqué?
--Porque hay que disimular Negro, hay que hacer parecer como que se trabaja, aunque en el fondo no se haga nada. ¿Viste cuando un pesado corta una salida de la villa y si queres pasar le tenes que dejar unos mangos?
--Como no lo voy a saber Loco si eso hacíamos nosotros.
--Bueno boludo no es necesario que lo digas, pero es así, imagina que la poca guita que repartimos con los otros, es la guita que nos permite hacer creer a todo el mundo, que lo que tenemos es una cooperativa de trabajo como nos dijo el intendente. A cada uno que trabaje para nosotros le pagamos lo menos posible, nos quedamos con su plata como a la salida de la villa y listo, te digo es así, no queda otra para hacer guita y vamos a hacer mucha Negro, seguro. ¿Te das cuenta?
--Me doy cuenta Loco y ahora que me doy cuenta vos y yo sabemos lo que es una cooperativa de trabajo.
--¡Acertaste el loto Negro!
--¡Rompimos la banca Loco! Decile al intendente que vamos a trabajar como nunca.
--Ahora voy a verlo y se lo digo ¡El Negro y el Loco agarran la papa de la cooperativa intendente y se meten en política!
--Si Loco anda y desicelo pero no le digas que vamos a trabajar como nunca, vos y yo sabemos que vamos a laburar como siempre.

 



CAMINAR


Salio a caminar como todos los días su rutina de gimnasia, con la única diferencia de que hoy estaba mas contento que otras veces, porque estrenaba zapatillas nuevas y se sentía más pleno en el andar, por lo que presumía que su caminata sería muy estimulante. Apuro el paso y tomó por el camino de siempre, ese que bordeaba el lago y después se internaba en el bosque, dejo que su imaginación vuele y de memoria siguió la senda del paisaje, cual si fuera la cinta de una máquina en el gimnasio, la brisa era cálida y el sol alegre, un sopor como de sueño poco a poco lo fue invadiendo y se dejó llevar por esa placidez que da la ausencia de problemas. El verse inmerso y contenido por la naturaleza le dio tranquilidad, siguió andando, cada paso era un paso que oxigenaba su alma y llenaba de paz a su espíritu, hoy como nunca el correr se le hacía un viaje rumbo a la felicidad, le parecía que en cada movimiento de las zapatillas nuevas, el dejaba atrás todo su pasado y se despegaba del mundo y se veía distinto de todo lo que hasta ese momento había sido. Algo extraño sucedía, presentía que estaba dejando de ser el, para convertirse en otro, tuvo la sensación que las zapatillas nuevas lo llevaban trote a trote hacia una percepción desconocida, de la cual recibía una nueva forma de verse y de pensar, con valores que lo convertían en un ser despojado de total intranquilidad. ¿Las zapatillas nuevas? Se detuvo de golpe y presto atención en derredor suyo, el paisaje, las cosas más cercanas, el cielo y la vegetación, nada era igual a lo común de todos los días en su recorrido, no estaba en el circuito que siempre estuvo desde que corriera, de pronto se dio cuenta, se encontraba en otro mundo, en otro lugar del universo, integrado a otra naturaleza totalmente diferente a la que antes lo había cobijado, ¡Se hallaba perdido! ¡Desorientado! ¿En donde buscar la explicación a todo esto? No sabía pero de pronto tuvo una corazonada ¡Sus zapatillas nuevas! Bajo la vista ¡Ahí estaban cubriendo sus pies! Con su doble suela de goma y sus cilindros de resorte revestidos y su capellada de lustroso cuero y su puntera reforzada, se le ilumino la mente y tuvo la certeza, ya no cabía ninguna duda ¡Ellas fueron la causa de todo lo que estaba sucediendo! Ellas guiaron sus pasos hacia ese mundo desconocido, ellas abrieron la grieta que separa a los continentes que habitan dentro de la misma esfera, tan cerca y tan distante ¡Si ellas fueron! Se las sacó de golpe y se sentó en el suelo, entonces como en los cuentos aunque esto no era un cuento, de las mismas zapatillas apareció un ser pura cabeza y ojos y boca, cubierto por un humo azul espeso que hacia imposible saber su cuerpo y le habló, para que lo escuche en silencio.

--Yo soy el sueño, el único que si quiere puede guiarte a mundos diferentes y yo quise y te elegí a vos entre tantos, para llevarte en un viaje de iniciados, a través de la grieta que dejo el supremo para mantener sus mundos conectados, hace de cuenta que has nacido de nuevo, porque si no lo sabes te lo digo, todo nace cuando muere y vos aquí en este lugar, has sido condenado a vivir de nuevo, los sueños que soñaste y las pesadillas extrañas que sufriste, porque si bien lo piensas esto que te ofrezco nuevamente ¡La vida! No es más que eso, un sueño, un continuo sueño imaginado que se corta de repente, solo si por casualidad hubieras despertado, sigue soñando que serás eterno, de eso se trata amigo mío y no de otra cosa, vivirás en este nuevo mundo del averno.    

LA CULPA



Dejo la gran ciudad y su auto buscó la ruta que lo llevaba a la provincia, de todos sus pueblos, eligió uno pequeño a orillas del largo río que la atravesaba y entre las casas de ese pueblo, busco la de una sanadora que le dijeron, tenia el don de curar las culpas del amor, las infidelidades que se cometen a espaldas de la mujer que se dice amar y que pese a ese amor, se la engaña con otra , cosa extraña esta aventura no obstante ser buscada, genera en algunos una culpa insoportable, al volver a encontrarse con el ser así engañado. El pertenecía a la especie de esos algunos, por ello con su culpa a cuestas se dirigía en busca de la que le contaron lo aliviaría de ella. Sería el mediodía cuando divisó la casa, la misma se encontraba algo lejos del pueblo, casi sobre el costado de la avenida que conducía hacia la capital, tenía un jardín al frente y un parque bien cuidado detrás, se hallaba enclavada en medio del lote, encerrada de verde y flores a su alrededor, un camino de cemento gris separaba la entrada de la puerta principal, por ese sendero comenzó a transitar en busca del timbre y el posterior acceso a la vivienda, una ves frente a la puerta llamó, en el interior se escucharon pasos que se fueron acercando y un instante más tarde, se encontraba delante de una mujer de edad indefinida, ni joven ni vieja, que le pregunto.

--¿El señor que viene por la culpa?
--Si.
--Pase, lo esperaba antes ¿Qué le pasó?
--Me atrase en la ruta, mucho transito.
--Como siempre.
--Como siempre ¿Qué?
--Una excusa, todos lo que vienen a verme atrasan su llegada, nadie en el fondo quiere perder sus miedos porque tal ves dejarían de ser como son, los culpables aman su culpa como los valientes su coraje.
--¿Usted cree eso, supone por un segundo de su vida, que estoy contento con esta culpa que en el fondo me impide ser feliz? Ya que no gozo como quiero lo que deseo hacer.
--No digo eso señor-culpable, simplemente le hago ver que usted convive con su culpa, le pregunto ¿Conviviría con una mujer que no ama?
--¡No!
--Ve, entonces tan equivocada no estoy, aunque reconozco que todas las personas no son iguales, por lo tanto no debo generalizar en mis conceptos sino por el contrario, escuchar atentamente el problema de aquel que viene a verme, pero venga sígame por favor, no nos quedemos de pie aquí en el living, vayamos a esos dos sillones sobre el ventanal, allí donde el sol genera un cálido ambiente estaremos mejor y lo escuchare a usted atentamente, hablare después de oírle y mis palabras tendrán dos consecuencias sobre usted, lo liberaran de sentirse culpable, o harán que no haga más cosas que lo pongan en situación de culpa, porque usted debe saber que si domina la culpa puede incurrir en ella, pero por el contrario, si la culpa lo domina a usted ¿A que entonces meterse con ella? Mejor ignorarla.
--El problema es muy simple señora que adivina y consuela, es que amo a una mujer pero por otro lado, busco sin amar a todas las mujeres y cuando me encuentro con una que me gusta y me acepta, me voy con ella para después volver culposo y angustiado al lado de mi verdadero amor.
--¿Será su verdadero amor?
--Si por supuesto ¡Como que no! Aunque en relación a lo que le estoy contando, poco tiene que ver que sea o no mi verdadero amor, en el fondo es la mujer que me produce el sentimiento de culpa y con ello, es más que suficiente.
--Buen razonamiento señor-culpable, del cual dedujo que usted no considera y tal vez no quiera hallar, una mujer que cubra todas las expectativas de su ansiedad curiosa y lo haga quedarse con ella y olvidar a todas las otras que gustoso saldría a buscar.
--¿Existe esa mujer?
--No se, no se si existe esa mujer, como tampoco se si existe un hombre que tenga tan puros sentimientos frente a una mujer, pero mi experiencia me dice, que si usted como en un sueño soñara que su deseo fue colmado y satisfecho por el objeto que lo produce, entonces su deseo mas allá del objeto mismo dejaría de ser, nadie desea más de lo que tiene si considera que es lo necesario, porque mas allá del límite de lo necesario llega la avaricia y se pierde el deseo y solo queda el temor ¿No será señor-culpable? Que usted en realidad, es un avaro del amor y su necesidad de salir con mujeres, muchas mujeres, es el temor de perderlas. Acumulo fortuna no porque me haga falta sino para el día que no sabre que hacer si me hace falta.
--No me cuadra eso, me considero canchero con las mujeres, se conseguirlas, conquistarlas, nunca me quedaré solo.
--Nunca se quedará solo ¿Pero se está acompañado cuando únicamente el deseo o la culpa es lo que nos une al ser amado?
--No lo se puede que no, puede que más allá del deseo o la culpa este el verdadero amor.
--Siguiendo su razonamiento ¿Si encontrara el verdadero amor?
¿No habría más deseo ni culpa? O en otras palabras ¿Es posible una mujer que le haga prescindir de todas las otras mujeres? ¿Existirá la pareja que se auto desee en todos los momentos de su vida? Si esto fuera así no habría culpa entre ellos, porque el deseo esta eterno en el núcleo de su unión.
--¿Los seres que formen esa pareja que usted menciona se encontrarían fácilmente en este mundo?
--Lo ignoro no soy adivina, pero lo cierto que en una situación así, la culpa no aparecería en usted.
--De lo que se desprende de todo esto, que la culpa en mi es inevitable, porque a mi deseo no lo comparto solo con la mujer que amo.
--Exacto usted no tiene anclado su deseo en la que es su pareja, sino que el a la ves que sucumbe ante ella, vuela suelto detrás de toda mujer, como lo manifestara usted mismo cuando empezamos esta charla, de ahí su culpa, porque esta traicionando los sentimientos de una mujer que ama, no de una que convive con usted.
--¿Que debo hacer entonces para no tener culpa?
--Aceptarla, o otra cosa que podría hacer, no amar a ninguna mujer, ni tratar de formar pareja con nadie y vivir solo. La soledad del hombre, le da la oportunidad de conocer mujeres y no quedarse con ninguna de ellas, en esa situación, no hay lugar para la culpa.
--¿Y en que otra situación no hay lugar para la culpa?
--Como le dije antes, cuando tiene de compañera una mujer que no le interesa, alguien que usted utiliza, para ocultar de los demás su propia soledad.
--¿Entonces?
--De usted depende, sujetar su deseo, vivir solo, buscarse una mujer que no le interese, o sufrir la culpa en harás de esa mujer que ama, pero a la que le es imposible encerrar ella sola todos los deseos que usted tiene.
--¿Solo yo soy el culpable?
--Si, uno solo es el culpable de su propia culpa, por no actuar en consonancia con lo que  se es, acá en esto último hay un nuevo camino para poner en práctica, acostúmbrese a lo que se es.
--¿Y si no me acostumbro?
--Lo despido con esto ¡Será culpable!

UN PACTO



Volvía a su casa por el camino de la costa, solitaria en ese mes de junio donde solo había en ella, pescadores de pie con sus cañas hundidas en la arena y su vista clavada en el agua del mar, el helado viento y el sol que rápido desaparecía en el horizonte, cambiaban de lugar rápidamente a los seres y las cosas, el paisaje se le ofrecía chato y monótono, arena y mas arena, balnearios cerrados, sillas y mesas apiladas, mostradores barridos por el viento, algún que otro perro vagabundo deambulando por los medanos, todos los lugareños encerrados en sus casas y los menos, reunidos en los pocos cafés abiertos en el pueblo. Hablando de cafés, tenía frío y algo caliente no le vendría mal, calculo que si dejaba la playa en línea recta, terminaría en el centro, casi sobre un bar al cual le gustaba ir y por consiguiente era habitué, cambio de dirección y poco a poco, fue dejando tras de si el rumor de las olas y un rato mas tarde, sus oídos se encontraron con el ruido del pueblo, sus pasos cambiaron el suelo ondulante blando y húmedo de la playa, por el duro cemento de la vereda y sus ojos, el infinito horizonte del mar por los edificios, el frente de los negocios y todo lo que involucra dejar la soledad y volver a tomar contacto con la vida urbana. Poco tiempo pasó y ya se encontraba sentado en el interior del bar, tomando un café doble y gozando del cálido ambiente propio del lugar, dejando el posillo de lado, recorrió con atención todas las mesas y la barra, solo el estaba allí ya que le resultaban extraños todos los demás, se desatendió de lo que sucedía a su alrededor y dejo que su mente elija de que pensar y su mirada viaje por donde quiera viajar. Sin embargo no estaba solo como suponía, alguien estaba sentada en una de las mesas que lo conocía y se asombro de verlo llegar, porque nunca imagino que fuera tan fácil y tan rápido para ella encontrarlo. Ella era una mujer joven ¿Treinta y cinco años? No mas de eso quizás menos, que se hallaba no muy lejos de el tomando un te, a su costado apoyado en el suelo un bolso como de viaje, al verla no se podía decir si recién llegaba o estaba por partir, ya que el bar no quedaba muy lejos de la terminal de micros que iban y volvían de la capital, pero no se notaba en ella apuro alguno, solo atención a los movimientos del hombre, que habia ingresado poco tiempo atrás y se acomodara no muy lejos de donde ella estaba, ese hombre, nunca podría imaginar cuanto tiempo y sinsabores le llevó encontrarlo y ahora que lo tenía tan cerca, de una manera casual que nunca la hubiera pensado, no sabía como actuar, como encararlo, que decirle. Había llegado allí a ese balneario alejado de todo con el único fin de ver si lo encontraba, porque después de mucho averiguar pudo conseguir saber que quizás se hallara en ese pueblo, aunque le advirtieron, mira que de cualquier forma te vas a tener que quedar un tiempo allí, ya que el rara ves viene a ese lugar, tal ves cada quince días o una ves al mes, según se le ocurra ir o su soledad lo empiece a enloquecer y ahora, así de pronto, sin pensarlo casi, estaba frente a el y lo que siempre imagino que le sería fácil, esa misión que ella misma se propusiera y por la cual estaba decidida a seguir hasta las últimas consecuencias,  por un instante la creyó imposible, es como si estaría paralizada y le fuera negado por su propio cuerpo, recorrer la breve distancia que los separaba. No sabía como abordarlo, la desarmo su quietud, tal ves la sensación que daba el de soledad, de un hombre parado al borde de la pista de la vida, solo viendo bailar a los otros indiferente a todos, sintió ante ella un obstáculo, su propia indecisión, pero al mismo tiempo se dio cuenta de que si no lo enfrentaba y hacia lo que habia venido a hacer a ese pueblo, jamás podría volver de donde salió y nunca, estaría tranquila en ningún lado, así la cosa, así de simple, debía verlo y hablarle para seguir siendo ella, sino dejaría de ser. Miró su taza de te, en el fondo todavía quedaba el líquido marrón claro y lo termino de un sorbo, sacó de su cartera un espejo y se miró era ella, como siempre igual que siempre era ella, estaba todo bien, su mano izquierda tomo el bolso que tenía a su lado y sin pensar, decidida a llevar a cabo lo que habia venido a hacer, se dirigió a la mesa de el, al enfrentarlo lo miró a los ojos fijamente el no hablo y ella si.

--¿El señor Souto verdad?
--Así me dicen.
--Disculpe mi atrevimiento, usted no me conoce.
--No, la verdad que no.
--Yo tampoco a usted, pero a mi me explicaron quien era usted y donde lo podría encontrar y debido a esa explicación es que lo encontré y quiero hablarle.
--¿Alguien puede explicar a otro que no conoce?
--Si por supuesto si ese sabe que hace el otro que no conoce y averigua entre conocidos que hagan lo mismo.
--Tal vez tenga razón ¿Señorita?
--Amelia ¿Puedo sentarme?
--Puede hay sillas y lugar, estoy solo.
--Gracias.
--¿Cuál es el motivo por el cual necesita hablar conmigo? ¿Hace mucho que llegó al pueblo?
--No lo va a creer hace un rato, con tanta suerte que al primero que veo es al hombre que quería encontrar.
--¿Cómo sabe que ese hombre era yo?
--Me mostraron varías fotos suyas y me dijeron, que cuando usted venia al pueblo paraba en este café y casi siempre se sentaba en esta mesa.
--Uno de mis graves defectos que va a terminar por perderme, soy rutinario, camino por la misma senda y frecuento siempre los mismos lugares.
--Eso me dijeron.
--¿Qué más le dijeron?
--Que aunque no me conozca, no iba a tener problemas con usted, porque era una buena persona.
--Le pregunto nuevamente, ¿Por qué motivo viene a verme? ¿Qué quiere hablar conmigo?
--Vengo a verlo por su pasado señor Souto, a las personas siempre se las juzga por lo que hicieron, no por lo que van a hacer.
--Entonces le han informado mal señorita, yo no tengo pasado, solo soy presente, cada día que vivo concluye a la media noche, el diablo se lo lleva y lo guarda consigo, no se en que medianoche iremos el día y yo juntos con el, el pacto es ese entre nosotros, no acomodo sombras detrás de mi, no llevo en la mochila sucesos sucedidos sucesivamente, no, lo mío es estar y concluir como le dije, empezar de cero cada día.
--Siendo así, como sabe del bar este donde para, los caminos que transita, la gente que su rostro le resulta conocido.
--Es que mi vida es una rutina, siempre llevo a cabo las mismas cosas, no guardo hechos diferentes a los que siempre repito, en cuanto a los rostros cada cara es una circunstancia de ese día nada mas, cada día que empiezo está en blanco y lo que no es rutina se convierte en olvido, se lo estoy diciendo, no tengo pasado por lo tanto nada me queda en el recuerdo, puedo matar hoy que mañana no sabría, los hechos que llevo a cabo fuera de lo rutinario del día, los ignoro, quedan en poder del diablo que como le dije, colecciona cada día de mi vida, le agradezco que haya venido, así Lucifer se encontrará mañana con un día interesante.
--Señor Souto.
--Si
--Míreme a los ojos ¡Me está mintiendo! Invento este insólito e incomprobable pacto con el diablo, porque sabe que su pasado tiene circunstancias que prefiere olvidar y no quiere que nadie le hable de ellas.
--Piense lo que quiera y hábleme de lo que le guste, estoy inmune a todos los recuerdos.
--Hay un hecho en ese pasado, en ese pasado que usted muy suelto de cuerpo dice que ya no posee, una circunstancia de su vida que no estará de seguro en  sus recuerdos pero sucedió, hay testigos de ello y el diablo puede llevarse sus acciones, pero no las acciones de aquellos que estuvieron cerca suyo y tienen pasado y por lo tanto recuerdan.
--Sería usted tan amable señorita de decirme que recuerdan, de traer mediante sus palabras un hecho que no existe en mí, pero que según testigos he realizado y estará perdido en los anaqueles del infierno ¡Por favor! Viendo sus ojos me doy cuenta de lo triste que es no recordar, viéndola a usted en el curso de la vida puedo pensar aunque no deba, que a veces el pasado de un hombre, tan solo puede ser el recuerdo de una mujer. Pero yo estoy libre de recuerdos por el pacto que hice con Satanás y solo hoy escucharé de que acordarme, para a la medianoche no saber más de usted ni de su historia, ¡Hable entonces! Cuente rápido porque el tiempo vuela y el infierno esta cerca.
--Hablaré por las palabras que me dijeron los testigos que vieron.
--Solo así se enuncia el pasado.
--Exacto, solo así no de otra forma, es que se entra en el hecho sucedido hace mucho tiempo atrás y que hoy  vengo aquí, con el único fin de contárselo a usted. Era una mujer, un marido y una niña, una casa en la ciudad y una vida tranquila de familia, de amor y de trabajo, cuando un día se cruzó inesperadamente un hombre en el camino de la mujer y la sedujo y ella cayó presa de ese amor, unida a el, huyo del hogar y de los suyos para siempre, pero otro hombre su marido, transformo su amor en odio y la busco hasta encontrarla y una vez frente a ella la mató y se mató. Yo soy la hija de esos dos seres desgraciados y usted, el hombre que fue la causa de que yo creciera sin padres, de que desarrollara en mí, este odio que vengo a volcar en su persona, hoy al fin que después de tanto tiempo lo he encontrado.
--No se de que me habla porque como le dije ignoro mi pasado no lo tengo conmigo, solo esta usted que me habla de circunstancias sucedidas hace tiempo, como si yo acaso pobre de mi pudiera saber de que se trata todo esto que cuenta, pero no obstante se me da por pensar de acuerdo a lo que usted dice, que el no tener pasado quizás no me libre de las consecuencias de el, Lucifer me borro la memoria, pero evidentemente mis actos anteriores como dijera usted, quedaron en la memoria de aquellos a los cuales frecuente y a través de sus comentarios, producto de sus propios recuerdos, es que esta usted hoy aquí, vuelvo a decirle no se de que me habla por lo tanto no la juzgo, pero habla del amor, de una pasión, de la venganza, de cerrar un triangulo de injusticias aquí y para siempre, todo esto debido a que usted sostiene, que ante la muerte de seres que se amaron y dejaron de hacerlo, el autor o mejor dicho aquel que fue la causa de esa desgracia, debe morir, ¡Hágalo! Sea la mano ejecutora del destino que igual que el señor de las tinieblas, solo tiene presente y lleva a cabo sus designios valiéndose de los mas extraños mensajeros, pero apúrese, porque es casi medianoche y el fin de un día más se me aproxima, seguro usted también se ira con este día porque todo en mi desaparece y solo el presente queda, pero bien pensado, quizás termine usted también con el.

Así hablaba el hombre y porque mucho tiempo ya habia pasado sin nadie darse cuenta de pronto llegó la medianoche, fue entonces que en el instante en que la mujer llevaba su mano al interior de su ropa, para buscar el arma que pondría fin a su venganza, asombrada noto, que un mendigo que pedía entre las mesas se acercó rápido a la de ellos y clavándole sus ojos que le pareció despedían fuego, dijo sin hablar aunque todo se le entendía perfectamente.

--¡No lo haga! Hoy me pertenece a mi, tanto su día como su persona, lo único que le quedaba que era su presente me lo llevo también, no es necesario que lo mate, vuélvase de donde ha venido, el ya no existe.

   
  

EL TIEMPO DE ESCRIBIR

--¿Sabes una cosa?
--¿Qué?
--Pienso, ¿Qué sería de nosotros? De no habernos conocido.
--¿Qué sería?
--No se, pero de seguro yo al menos, no me habría sentido tan acompañada y comprendida, como lo estoy desde el momento que te conocí.
--Ni yo tan apoyado por una mujer, segura y eficiente como sos vos, además de demostrarme cuanto me queres.
--No creo en la casualidad, pero si aquella noche, no nos hubiéramos cruzado en el boliche.
--Hoy seguro no estaríamos viviendo juntos, siendo pareja.
--Tal cual ¿Qué te llevo a aquel boliche? Yo era habitúe porque con mis amigas íbamos siempre ¿Pero vos?
--Yo, la verdad, ¿Es extraño no? Fui porque creí que me iba a encontrar con una amiga, que no estaba y en cambio termine encontrándome con vos, que no te conocía.
--Entonces ¿La casualidad es tu amiga que no fue?
--Yo creo en el destino, e imagino que utilizo a mi amiga como puente entre nosotros.
--¿Sin ella entonces, no nos hubiéramos encontrado?
--Sin duda, sin ella y con su ausencia, solo así nos pudimos conocer.
--Que raros los encuentros y desencuentros de la gente, si hoy yo te dijera, que me quiero separar ¿Qué pensarías vos? Que te sentís tan apoyado por una mujer segura y eficiente.
--Diría que estas loca, hace un momento apenas te escuche decir, que te sentías acompañada y comprendida por mí, como nunca lo habías estado.
--Si eso dije, pero me calle decirte que eso ya pasó, que no se porque, de repente algo cambio en mi y lo que ayer me ponía feliz -estar a tu lado, juntos- hoy me resulta una carga, un fastidio que ya no puedo soportar.
--No entiendo, no note en vos, en los últimos tiempos, nada que me hubiera hecho pensar, de lo que estas hablando.
--Trate de no herirte, oculte mis nuevos sentimientos hasta aquí, hasta este instante en que no puedo más y te lo digo.
--¡Estoy desconcertado! ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Cómo termina esto que nunca creí me sucediera?
--Termina como empezó, fuimos felices y nos quisimos, hoy que todo va a terminar, te pido que nos respetemos y aceptes la realidad que te planteo, me cuesta mucho el paso que estoy dando, pero seguir juntos, sería estar fingiendo una situación que ya no quiero.
--Bueno esta bien yo…

--¡Alberto! ¡Deja de escribir ese cuento y vine a cenar, que la cena está servida!
--Voy querida.

Apago su PC y fue hacía la planta baja, más que apurado, ya que hacía un largo rato que quería comer.


DIFERENTES



Habían dejado la fiesta y por un momento, salieron al balcón a gozar del fresco de la noche y porque no, charlar un rato más íntimamente, lejos del barullo festivo del interior del departamento, el lugar donde ahora se encontraban era agradable, amplio, su vista, daba sobre los bosques de Palermo, incluso detrás del edificio que regulaba el agua de la ciudad, podía verse el río en toda su inmensidad, por un segundo, Claudia apoyada en la baranda, sintió vibrar su alma con esa amplitud que da la noche y el silencio, el paisaje de sombras de las plantas y la planicie, allá a lo lejos, del agua moviéndose lenta y pausadamente -tal ves como el tiempo a través del espacio lo hiciera- suspiro y se volvió hacia Alejandro, que estaba a su lado.

--¡Que hermoso todo! Parece una instalación del creador sobre la tierra.
--Parece… o parece un lugar distinto dentro de un mundo injusto.
--Tu mundo y mi mundo.
--No se, tu mundo seguro que si, el mío no siempre fue así, tengo bien claro lo que pasa afuera.
--¿Afuera de que?
--De estos sitios privilegiados de la ciudad, de estos barrios hermosos, de las viviendas que habitamos, de su lujo de su confort.
--De nada…para mi la vida es esto y nada más, se divide entre uniformes de colegios privados y guardapolvos blancos, cada cual en su lugar y todo perfecto.
--¿Todo perfecto?
--Si, todo perfecto, al menos para mi, no se vos, cada cual en su lugar, si estas donde estas, por algo será.
--¿Por algo será?
--Si seguro.
--¿Qué es ese algo? ¿La inteligencia que la casualidad te dio? ¿Un carácter de mierda, egoísta y atropellador, que te permite esclavizar a todo el que puedas, para vos vivir fenómeno? ¿De donde sale esa mágica idea, de que somos los mejores, elegidos por un dios, que siempre se apoya en los más ricos y poderosos?
--No se Alejandro, siempre me salís con las mismas cosas, ¿Sabes lo que pienso yo? Que sos un vivo, mientras hablas así, vivís de la manera que criticas, yo no, soy más sincera, nací en este ambiente, mi ambiente y defiendo a muerte a los míos contra los otros, los que te dije.
--¿Quiénes?
--Esos, los que son diferentes, los que no veo en mi secundario ni en mi universidad, los que nunca se rozan conmigo, ni siquiera cuando limpian mi casa.
--¡Claudia! ¡Claudia! Hace un tiempo que salimos, hace un tiempo que me dije, encontré una mujer, a la cual debo llamar al otro día, porque no puedo dejar de verla, pero ¿Debido a que? Sos tan dura con la gente que no es de tu nivel social ¿Cuál es la causa por la cual solo te interesa todo aquello, que provenga de nuestra clase -entre comillas- y nada más?
--Me extraña esa pregunta, es más, a mi ves podría preguntarte ¿Por qué te interesa lo que no te corresponde? La vida es así, por un lado, los que nacieron para ganar y por el otro, aquellos que llegaron a este mundo, para perder, en esto no sirven los argumentos, o atropellas vos o te pasan ellos por encima.
--¿La selva? ¿El garrote? ¿El poder sobre la justicia?
--Eso, el poder, quien puede manda, ordena, goza, obtiene todos los privilegios y el que obedece, allá el con su vida, para el esta escrito hacer lo que se pueda.
--¿Y si en ese pueda, mata, roba te jode la vida?
--¡AH! Entonces muy simple, ese es un peligro para nosotros, -su pueda- se convirtió en un puede jodernos, ¡Hay que matarlo! ¡Encerrarlo! Hacerle conocer el peso de la ley.
--¿Qué ley?
--¿Cómo que ley? Nuestra ley, esa de los siete mandamientos, la de la Revolución Francesa, la de nuestros próceres, la de la constitución, los diferentes están controlados por la ley.
--¿Y nosotros?
--Nosotros Alejandro, no necesitamos de la ley para controlarnos, somos la ley ¿O acaso los que hacen las leyes no ostentan el poder? Si lo ostentan y lo disfrutan y crean la ley, precisamente para eso, para no perderlo.
--Totalmente de acuerdo.
--Viste amor que coincidimos, por eso volvemos a encontratrnos el día después.
--No coincidimos.
--¿Cómo que no coincidimos? Si vos dijiste totalmente de acuerdo.
--Si, de acuerdo con vos en lo último que hablaste, eso de cómo se hizo la ley, pero disiento totalmente, con que la ley sea hecha, para mantener el privilegio de aquellos que tienen el poder.
--Alejandro ¡Amor! ¿Estas sonado? ¿Para que otra cosa, se puede hacer la ley acaso?
¿Vos te crees que si los diferentes tuvieran el poder, no harían leyes para proteger sus intereses?
--Creo que si, es más estoy seguro que si, pero ese no es el punto.
--¿Cuál es el punto?
--El punto somos todos los humanos, no los unos o los otros, todos, mientras no resolvamos que hacer con el conjunto de nosotros, cualquier solución que proteja a distintos grupos sociales, nos será ajena, si no engloba a toda la sociedad.
--¿Estas loco Alejandro? No hay todos en el mundo que yo pienso, ni nosotros es el conjunto, nosotros somos la clase a la que pertenezco, la gente que conozco, los lugares que frecuento, la universidad que curso, la iglesia que concurro, los demás, los otros, son los que no existen, vagos con falta de iniciativa, vienen y van a un mundo distinto, que no es ni puede ser jamás, compartido por mi, es un horror estar un segundo con ellos, te repito ¡Estas loco! Porque además de pertenecer a nuestra condición social, tus pensamientos se avienen a considerar a los diferentes, como nuestros posibles iguales, nunca toleraría eso.
--Querida mía, lamentablemente lo tolerarías por necesidad, aunque no te des cuenta, porque hasta ahora nunca necesitaste de verdad nada, pero eso tampoco serviría, porque la necesidad enseña, pero una vez satisfecha, se olvida rápidamente de lo aprendido.
--Solo te digo una cosa, para mi todo esta muy claro, nunca tendré necesidad, porque pertenezco al poder.
--Si bien esa pertenencia puede cambiar, hoy por hoy debo decirlo, tenes razón en lo que afirmas.
--Yo siempre tengo razón Alejandro, porque mis razones salen de la lógica y la lógica es lógica.
--¡Bravo muy bien dicho!
--¡Así es! Dejemos que las cosas sigan su curso y vamos a divertirnos amor, ¿Queres? Volvamos al living y bailemos un poco, deseo disfrutar esta fiesta.
--De acuerdo yo también vamos.

Tomados de la mano, ingresaron de nuevo al interior del departamento y se mezclaron con los otros invitados, formando parte de la rueda de baile, que en ese momento todos bailaban, la música terminó y agitados, un poco cansados, se acercaron a la mesa a tomar una bebida, fue en ese momento que Claudia mirando a Alejandro le pregunto.

--¿Me queres?

El, dejando la copa sobre la mesa la miro un segundo, de pronto recordó de nuevo, lo que habían hablado en el balcón y le pareció que su conciencia, le reprochaba algo, no obstante debía contestarle a Claudia, lo que le preguntaba, sin embargo lo contestó de forma complicada, como un intelectual herido en sus convicciones,

--Voy a crearte una pequeña necesidad, aunque no sirva para nada, ¡Ya no!

Se dirigió a la puerta, la abrió y se perdió tras el silencio del palier, rumbo a la luz del ascensor que lo esperaba.










NOS DECIMOS HUMANOS

Estoy aquí en la Avenida Virrey Vertiz, sobre la orilla verde de las Barrancas de Belgrano, de un lado el parque sin flores ni pasto, apenas árboles viejos que enverdecen la tarde con sus hojas, mientras perros y jóvenes semidesnudos completan la escena, es primavera, muchos viven el sol y la vagancia tirados en la tierra, muchos, muchos gozan la vida sin merecerlo. Del otro lado la calle, con la clásica carpeta de asfalto negro, como el alma de aquellos que cerca mío pasan y yo sin saberlo, solo veo las ruedas y el motor, que corren por la insalubre pista, que eufemísticamente llaman, circulación vehicular, sus dos manos tienen infinidad de coches, ruidos, humos, motos, colectivos y alaridos de muerte, más al fondo hacia el río, la estación, con sus viejos andenes, con sus edificios vencidos por el tiempo, invadidos por la mugre y por una multitud de gente, que van y vienen de un lugar a otro, sin saber si llegaran, de donde partieron por la mañana y aspiran a volver, siendo la noche. La multitud, un enjambre de ojos que se ven y no se miran, de bocas cerradas que no hablan, de una mezcla muy heterogénea, de chicos, jóvenes y viejos, que de sus caras ansiosas se desprende, que se corre el hoy en estampida, como manada de bestias asustadas, sin saber siquiera que mañana, mañana aunque parezca extraño, sigue otro día. Estamos sin estar, careteamos mucho, le damos importancia a lo externo y salimos a caminar por las barrancas, sobrevolamos la estación, el Barrio Chino, Juramento arriba hacia Cabildo y al cruce con los tantos perros que pasamos, orgullosos, míticos, ignorantes, nos decimos humanos.